El mensaje del Papa Francisco a los argentinos

Viernes, 15 marzo, 2013  //  Internacionales

En una carta enviada por el Nuncio, pide a obispos, sacerdotes y fieles que hagan obras de caridad en vez de ir a Roma a acompañarlo.

El Papa Francisco junto a los cardenales, tras oficiar su primera misa.

El papa Francisco sigue dando muestras de ese carácter austero que lo ha caracterizado y de su sencillez a la hora de vivir su ministerio. Pese a llevar pocas horas como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica ya ha sorprendido a muchos por sus gestos y por su naturalidad.

La Nunciatura Apostólica en Buenos Aires publicó una carta dirigida a la Iglesia en Argentina en la que aparece un mensaje del papa Francisco. Dice el Nuncio, monseñor Emil Paul Tscherrig que el Pontífice “me ha pedido que les transmita a todos los Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y a todo el Pueblo de Dios, su sentido agradecimiento por las oraciones, y las expresiones de cariño, de afecto y de caridad que ha recibido”.

Según el Nuncio, el Papa dijo: “Al mismo tiempo desearía que en lugar de ir a Roma para el inicio del Pontificado el próximo día 19 de marzo continúen con esa cercanía espiritual tan apreciada acompañándola con algún gesto de caridad hacia los más necesitados”.

Que ahora los feligreses bonaerenses y argentinos hagan caso al Papa es otra cuestión. Es la primera vez que hay un Papa americano, y por ende argentino, por lo que se espera una nutrida representación argentina a pesar de la petición de Francisco.

Pese a ello, no es la primera vez que el ahora Papa hace una petición de este estilo. Ya lo hizo en 2001. En aquel momento era arzobispo de Buenos Aires y Juan Pablo II lo creó cardenal. Muchos fieles prepararon un viaje para acompañar a su obispo para un reconocimiento de tal relevancia pero Bergoglio les pidió que se quedaran en Argentina y que hicieran obras de caridad con ese dinero. Finalmente, la delegación del cardenal argentino fue de las más pequeñas pese a las dimensiones de la Archidiócesis de Buenos Aires.

Los precedentes de Bergoglio

Visto los precedentes al Papa no se le puede acusar de querer hacer gestos para la galería y de querer dar una imagen de un Pontífice humilde puesto que éstos signos han sido algo habitual durante su vida y que ni siquiera ha modificado ahora que es Papa. Si antes viajaba en subte y colectivo por Buenos Aires, ahora no podrá hacer lo mismo pero sí intentará hacer la vida lo más normal posible. Y así lo ha hecho.

En su primer día como Pontífice de la Iglesia Católica ya dio muestras de ese carácter tan particular. La misma noche de ser elegido quiso llegar a la residencia en el autobús del resto de los cardenales y no en la limusina papal.

De hecho, cuenta el cardenal Carlos Amigo que cuando se levantó a desayunar el Papa estaba tranquilamente desayunando con el resto de cardenales como uno más y en cuanto vio al cardenal español se acercó a saludarle y a preguntarle qué tal había dormido.

Por la mañana ya abandonó el Vaticano para ir a la Basílica de Santa María la Mayor para rezar ante la Virgen de María pero lo hizo en un automóvil normal y corriente de la Gendarmería vaticana y con apenas escolta. Entró al templo por la puerta lateral y no por la principal.

Tras esta visita y cuando volvía al Vaticano pidió al chófer que se desviara de la ruta y que le llevara cerca de la Piazza Navona, a la pensión en la que se había alojado durante los días previos al Cónclave. Una vez allí, y ante el asombro de los trabajadores, pidió la factura y la pagó. Hizo el equipaje y volvió a la que será su casa a partir de ahora.

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