Precios: ¿cuáles son las «mañas» preferidas de supermercados?

Algunos consejos para no caer en la trampa de pagar de más a la hora de hacer las compras diarias.

Las góndolas de los hipermeracados, un enigma a drede para los clientes.

Remarcar, esconder los Precios Cuidados y engañar a consumidores con productos cambiados: todo vale aparentemente para las grandes cadenas a la hora de buscar un incremento de ganancias.

Los grandes supermercados esconden los productos de los Precios Cuidados o los mezclan con similares que valen un 30% más, lo que confunde a los consumidores y los empuja a pagar más en una maniobra que ubica a los comercios como especuladores enemigos para el bolsillo de los trabajadores.

Y lo hacen en una economía en la que los consumidores no están educados para saber comprar o usar el poder de fuego de no adquirir un producto cuando su valor es desproporcionado, quizá por haber perdido cualquier referencia debido a que la escalada inflacionaria cumplió en enero ya nueve años ininterrumpidos.

Un estudio del Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario indica que, por ejemplo, Jumbo remarca el peceto de novillito con un 244,81% entre el costo de compra y el valor de venta; y Coto aplica a la leche entera Sancor de 1 litro B9 un 126,7% de rentabilidad.

La cadena Carrefour remarca con un 130,62% el kilo de naranja para jugo y el kilo de arroz marca Gallo de Oro con un 95,76%; al mismo producto, Coto le aplica un 99,94%, el mismo nivel que aplica Jumbo, de acuerdo con el trabajo realizado por los propios empleados de las sucursales.

En la noche del 22 de noviembre de 2015 mientras los argentinos se enteraban que Mauricio Macri ganaba el balotaje presidencial, los repositores de la cadena Coto sacaban los carteles de Precios Cuidados, el plan oficial que busca marcar valores de referencia para contener la inflación, según constató la agencia NA.

Macri venía con la promesa de devaluar el peso -tal como sucedió- y fomentar la libre competencia con menos controles e intervención estatal, por lo que los supermercadistas (y Coto es sólo uno de ellos) no esperaron ni un día para ajustar sus precios entre un 7 y un 30% de un saque.

En ese mismo supermercado y junto al dueño de la cadena comercial, Alfredo Coto, el jefe de Estado ahora anunció inversiones y lo destacó como a uno de los ejemplos del empresariado argentino, por invertir cuando otros hombres de negocios decidían desinvertir.

Pero, ¿qué hacen con sus góndolas Coto, Carrefour, Wall Mart, Jumbo, Día, Vea, La Anónima, Libertad, Disco, los supermercados chinos y la mayoría de los integrantes de la red comercial de autoservicios, hipermercados, cooperativas de consumo, agrupaciones de compras y cadenas regionales de capital argentino?.

Un supermercado grande vende entre entre 10.000 y 20.000 productos en sus góndolas, mientras que los hipermercados disponen de hasta 45.000 y sus empleados cambian desde hace dos meses los precios de unos 1.000 productos cada día, por lo que a veces no dan abasto.

Eso lleva a que a veces, uno lleve un producto cuyo precio en góndola era de 10 pesos y lo termine pagando 13 en caja, dado que los valores por código de barras en el sistema informático de la sucursal se cambian desde una central vía internet, en cinco minutos.

Estar atentos a los precios de los productos en góndola y compararlos con los que cobran en la caja es una manera de controlar y no pagar de más, ya que por Ley del Consumidor los precios exhibidos en los anaqueles deben ser respetados en la caja.

Asimismo, se debe exigir la presencia de los productos del programa Precios Cuidados, aún no se encuentren exhibidos en góndola, o bien reclamar un producto similar pero al mismo valor que el acordado con el gobierno. Las normativas amparan al consumidor en este sentido.

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