Tras la polémica, un hecho histórico: Nordelta abre su avenida Troncal al transporte público

 

La avenida Troncal de Nordelta se abrió al transporte público y el hecho será un hito a marcar en la historia de la ciudad pueblo tigrense. Para sus miles de trabajadores, significará un sustancial ahorro en tiempo y dinero. En cambio, una porción nada despreciable de sus habitantes lo ve como una puerta abierta a la inseguridad y la contaminación.

La discusión no es nueva. Se había venido dilatando desde hace al menos dos años, cuando el Municipio de Tigre comenzó a evaluar el interés de la línea 723 por trazar el recorrido desde el centro de la ciudad hasta el interior del mega emprendimiento privado.

Hasta el momento, merced a protestas y reuniones de influencia con funcionarios, los vecinos de Nordelta que se oponían al colectivo habían logrado frenar la decisión. El escenario se modificó bruscamente semanas atrás, cuando cobró estado público un reclamo de trabajadoras domésticas del lugar, que denunciaron discriminación para viajar en el servicio de transporte privado MaryGo, que usan habitualmente los propietarios. Un video viral hizo del tema un debate nacional; hasta se señaló a Nordelta como el responsable del “apartheid moderno”.

En ese contexto, el Concejo Deliberante de Tigre reflotó contrarreloj el proyecto para abrir la Troncal a los colectivos y el oficialismo local buscó tratarlo trató sobre tablas la semana pasada. No prosperó. El voto en contra del bloque Cambiemos más el del edil kirchnerista Javier Forlenza, y la ausencia de la concejal Malena Galmarini –esposa de Sergio Massa- impidieron ponerlo en el orden del día.

El episodio expuso aún más el tema en la agenda pública, potenciado además por la presencia de vecinos de Nordelta que en el recinto celebraron la fallida sesión.

Transformación

Desde hace 20 años, cuando fue creado, la manera de llegar a Nordelta en transporte público es haciendo combinaciones. Se puede utilizar la línea 722 en la parada de Agustín García, que se encuentra a la altura de la Petrobras Nordelta y tiene una frecuencia estimada de 20 minutos. En esa misma parada, se puede acceder a la línea 720, en sus diferentes ramales, y con una frecuencia estimada de 8 minutos; y la línea 60, que cuenta con una frecuencia aproximada de 18 minutos. Hasta dentro de Nordelta, solamente se ingresaba con el sistema de buses de la empresa Mary Go.

Desde comienzos del mes pasado, algunas empleadas domésticas de Nordelta comenzaron a denunciar que esta compañía se negaba a llevarlas dado que los vecinos se habían quejado de que “tienen olor” y “hablan mucho”. El 7 de noviembre, unas 70 empleadas que habían esperado infructuosamente la llegada de una de estas unidades se manifestaron en la puerta del country.

Unas semanas después, se viralizó en redes sociales un video donde se mostraba cómo impedían subir a unas domésticas. El argumento de la empresa fue la capacidad de la unidad en cuestión y las normativas de tope máximo de pasajeros que conlleva un servicio diferencial. Las denuncias por discriminación se multiplicaron.

En Nordelta viven más de 35.000 personas, número que crece exponencialmente los fines de semana. Entre esas familias hay una grieta que divide a quienes aceptan abrir la urbanización al transporte público y aquellos que se oponen.

Con el escándalo creciendo más y más tras la denuncia de las empleadas, terció en el conflicto la empresa desarrolladora del emprendimiento y decidió avanzar, finalmente, con la apertura de Nordelta a la conexión vía colectivos de línea

“Estamos trabajando para que entre el colectivo 723, que sea un transporte para todos con SUBE como sucede en cualquier ciudad de la provincia, siempre teniendo como prioridad la seguridad”, dijo Diego Moresco, director ejecutivo de Nordelta SA. “Nuestro objetivo es ser una ciudad integrada con el municipio, abierta, inclusiva, diversa y segura”, agregó.

Moresco reconoció que la iniciativa no es del agrado de todos los habitantes de Nordelta. “Algunos vecinos están de acuerdo y otros no, es parte de la vida pública -sostuvo el directivo-. Esto empezó como un emprendimiento privado y fue virando hacia algo más público y seguirá evolucionando, la gente tiene que entender que esa fue siempre la meta”.

Antes de que esto suceda, será necesario que el Concejo apruebe la norma, que en su versión original autorizaba el desdoblamiento de los recorridos de la mencionada línea de colectivos (manejada por la empresa Utenor) para “optimizar el transporte de pasajeros en algunas localidades del partido a los efectos de cubrir necesidades de la población que se fueron manifestando con mayor intensidad a partir del crecimiento urbano y poblacional”.

La decisión política ya fue tomada. El intendente de Tigre, Julio Zamora, que impulsó su tratamiento, señaló que llamará a sesiones extraordinarias para reflotar el proyecto antes de fin de año.”Lamentablemente no pudo tratarse en la sesión porque no alcanzaron los votos. Como el tema es muy importante, ya he enviado una nota exhortando a los concejales a discutirlo lo antes posible”, detalló.

Vecinos de Nordelta que prefirieron permanecer anónimos expresaron su preocupación ante la posible llegada del transporte público. A sus ojos, esto vulneraría el “doble anillo concéntrico de seguridad” del barrio cerrado, como se denomina al sistema de control de acceso, domo, cámaras de vigilancia, detección perimetral y botones antipánico. En su primera versión, la ordenanza no especificaba qué mecanismos de seguridad se aplicarían a las unidades que ingresen al complejo.

Con posibles modificaciones que apunten a contemplar ese vacío normativo, será cuestión de tiempo para que los concejales tigrenses aprueben el nuevo recorrido de la empresa de transportes y finalmente, los colectivos comiencen a entrar a Nordelta.

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